La brutal respuesta a las protestas ha profundizado el odio popular hacia el régimen, y los iraníes se están manifestando.
Una nueva ola de ira popular está creciendo en Irán, ya que la gente, enfurecida por las masacres de manifestantes del mes pasado, está expresando su antipatía hacia el régimen a pesar del riesgo de que continúe la represión.
Las familias de luto gritan consignas contra el régimen en funerales y actos conmemorativos. Los estudiantes se niegan a cantar canciones patrióticas en las escuelas. El personal médico condena públicamente las detenciones de sus colegas que atendieron a los heridos en las protestas. Y grupos de activistas locales piden abiertamente la caída del líder supremo, Alí Jamenei.