Presupuesto de México demasiado optimista sobre petróleo

Fecha: 09/09/2019 | Autor: Thania Muñoz | Categoría: Noticia

(Bloomberg) -- El presupuesto equilibrado de México para el próximo año depende en parte de que su compañía petrolera aumente la producción en aproximadamente 17%, algo que el país no ha logrado en casi cuatro décadas.

Se espera que Pemex, como se conoce a la productora nacional de petróleo de México, aumente su producción a 1.951 millones de barriles por día en promedio el próximo año, de acuerdo con el plan presupuestario 2020 que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, envió al Congreso el domingo por la noche.

Ese aumento respecto a los niveles de 1.671 millones de barriles en julio implica que Pemex tendría que revertir casi 15 años de caídas de producción consecutivas. De hecho, la última vez que la compañía logró alcanzar un crecimiento de esa magnitud fue en 1982 después del inicio de Cantarell, un depósito gigante en la Bahía de Campeche que impulsó la producción de petróleo en México durante décadas y ahora está casi agotado.

El gobierno asegura que el pronóstico es realista porque Pemex ya logró estabilizar su declive y estaba produciendo alrededor de 2 millones de barriles hace solo dos años. La propuesta incluye 86.000 millones de pesos (US$4.400 millones) para ayudar a Pemex mediante exenciones de impuestos y otras medidas.

El presupuesto es el primero que López Obrador, conocido como AMLO, envía al Congreso con su sello completo. El gobierno tuvo solo dos semanas para preparar el presupuesto de este año después de asumir el cargo en diciembre, lo que también dejó al Congreso con poco tiempo para debatirlo. La cámara baja de México tiene hasta el 20 de octubre para aprobar la ley de ingresos, que luego debe ser aprobada por el Senado antes del 31 de octubre. La ley de gastos, que solo necesita la aprobación de la cámara baja, debe aprobarse antes del 15 de noviembre.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, dijo en una conferencia de prensa matutina el lunes que la razón por la que proyecta que la producción de petróleo se recuperará ampliamente es porque después de caer durante años “esa tendencia se ha detenido, los recursos están aumentando y estamos agregando fondos por 86.000 millones de pesos”.

Sin embargo, los analistas advierten que la estimación es demasiado optimista y corre el riesgo de un déficit en los ingresos del próximo año. “El objetivo de producción es altamente optimista dada la madurez de la cartera de Pemex y el riesgo de ejecución de sus nuevos desarrollos de campo”, asegura Pablo Medina, vicepresidente de Welligence Energy Analytics en Houston.

Los ingresos petroleros representaron alrededor de 16% de los ingresos del gobierno federal en el segundo trimestre, según datos de la Secretaría de Hacienda. Eso es bajo en comparación con más del 30% al comienzo de la presidencia del predecesor de AMLO, Enrique Peña Nieto, antes de una revisión de impuestos y una aceleración en la caída de la producción.

“El riesgo es que el ingreso del petróleo esté por debajo de las expectativas, de una manera muy similar a lo que está sucediendo en lo que va del año”, afirma Juan Carlos Alderete, economista de Banorte. “Se implementarían recortes de gastos adicionales antes de aumentar la deuda, por lo que el arrastre al PIB que hemos visto en lo que va del año podría extenderse aun más, particularmente en lo que respecta a las inversiones públicas”.

Costaría unos US$4.000 millones en ingresos, aproximadamente 0,3% del PIB, si México no aumenta la producción respecto a los niveles actuales, asegura el economista jefe de Barclays, Marco Oviedo. El presupuesto pronostica un déficit total de 2,6% del producto interno bruto y un superávit primario que excluye los pagos de intereses de la deuda, equivalentes al 0,7%.

El mes pasado, BBVA estimó que Pemex necesitaría una inversión privada adicional de US$20.000 millones cada año, además del paquete de rescate del gobierno compuesto de exenciones impositivas incrementales e inyecciones de efectivo, el cual no ha impresionado a los inversionistas.

Una preocupación considerable es que la refinería Dos Bocas –un proyecto de US$8.000 millones gestionado por Pemex– pueda distraer a la compañía de su negocio principal de perforación, ahora que la producción de petróleo se ha reducido a la mitad desde un máximo en 2004 y su deuda ha aumentado a US$104.400 millones, la más alta entre todas las compañías petroleras del mundo. Pemex ha dicho que no aumentará la deuda nueva este año o el próximo. Se arriesga a una segunda rebaja de calificación, después de que Fitch Ratings redujera sus bonos a basura en junio.

“Si Pemex no cumpliera el objetivo, el gobierno tendría que ajustar el plan fiscal para el año”, explica Ociel Hernández, economista de BBVA. “Dependiendo del precio promedio del petróleo, los ingresos de Pemex caerían y, por lo tanto, los riesgos de rebajas persistirían”.

La producción de petróleo no es el único supuesto en el presupuesto que algunos observadores consideran demasiado optimista. También pronostica que el país crecerá entre 1,5% y 2,5% el próximo año. Analistas en una encuesta de Bloomberg ven una expansión promedio de 1,5% y ninguno espera que el crecimiento supere el 1,9%, que también fue el pronóstico del Fondo Monetario Internacional en julio.

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