Las limitaciones al acceso de Ucrania a terminales Starlink de uso militar desataron el pánico entre sus funcionarios y varios legisladores estadounidenses.
En la madrugada del miércoles, Denys Sienik, el diplomático ucraniano de mayor rango en Washington D. C., envió un mensaje desesperado a legisladores estadounidenses: Ucrania se enfrentaba de repente a restricciones en sus terminales Starlink de uso militar, y él desconocía el motivo. El cambio, advirtió Sienik, daría a Rusia una ventaja en la guerra y dificultaría que Kiev pudiera interceptar ataques dirigidos contra la población civil ucraniana.
Para cuando comenzó la hora punta matutina en Washington, otros funcionarios ucranianos ya sospechaban lo peor: que el presidente Trump había ordenado a Elon Musk —propietario de la empresa que opera Starlink— que limitara el acceso de Ucrania a los sistemas satelitales.